La jornada electoral del domingo primero de julio, no fue una elección, fue una lección que el electorado, pero particularmente los priistas le dieron al exalcalde Manuel Baldenebro, a quien, sin el apoyo del voto duro, sufrió él en lo personal, lo mismo que sus candidatos, aplastante e histórica derrota ante los contendientes del PAN.
El Balde perdió a razón de dos votos a uno, en San Luis R,C., como un claro y silencioso mensaje del electorado de su percepción de su estilo de gobernar, mientras su candidato a alcalde, pasará a la historia, por haber sido e adversario de Leonardo Guillén, quien obtuvo votación histórica, superando, incluso el record de Enrique Reina, de poco mas de 32 mil sufragios.
No recuerdo un proceso electoral local, donde un fórmula, como la baldista hubiera invertido tantos recursos económicos, humanos y materiales, despensas, comida preparada, como para tener la seguridad arrogantemente manifestada por todos los medios, de alcanzar la victoria, para al final, encontrarse con una derrota contundente y concluyente, como les acaba de suceder.
Lo que ocurrió y el resultado del proceso electoral para elegir a nuestro siguiente alcalde, diputados locales y legislador federal, es algo que bien vale la pena analizar de manera acuciosa y fría.
Porque en verdad, ellos los derrotados, hubieran tenido todo para arrancar, como efectivamente externaron que lo hicieron, con un handicap a su favor, pero se llenaron de avaricia, de arrogancia y de soberbia, desde que conquistaron la presidencia municipal en el 2009, restregándole groseramente, en su cara, a los priistas sanluisinos, que el triunfo lo habían obtenido sin apoyo de ellos, al menos, hay registro de un par de veces, en las que el entonces candidato a alcalde ganador, Baldenebro les reclamó al voto duro del PRI, que en su victoria, ellos no contribuyeron, que ganó por su propio esfuerzo..
Los priistas inconformes, optaron por el no enfrentamiento, por tratar de preservar la unidad interna, y pareciera que eso fue malinterpretado como un signo de falta de carácter.
Después vino el desencanto, al constatar la falsedad e ingratitud del fulano, al no considerar a los cientos de profesionistas sanluisinos, para lo principales puestos administrativos del 25 Ayuntamiento, al designar en esas posiciones a foráneos, que en los hechos se comprobó que ni siquiera están mejor capacitados que los locales, que junto sus familiares, se quedaron esperando esa gran oportunidad de iniciar una carrera en la administración pública.
En lo personal, creo que hay, al menos cinco sanluisinos conocidos y reconocidos por los círculos políticos, sociales y empresariales para haberse desempeñado mejor como Secretario de nuestro 25 Ayuntamiento, que el nefasto fuereño del doctor Roberto Karam,
A mediados de octubre del 2009, a semanas de haber iniciado el 25 Ayuntamiento, por ahí debo tener archivado el documento, solicité al inservible, bueno para nada del titular de la Dirección de Comunicación Social, Martín Lozano el curriculum de estos fuereños que como gavilla de gavillas vinieron a tomar el control del gobierno de nuestro municipio. hasta la fecha no he recibido respuesta, y es obvio que ya no se me dará.
Sin tacto ninguno, como viles gandallas, armaron todo un plan para apoderarse del control total político y económico del municipio, de manera abusiva operaron para adueñarse del PRI Municipal, eligiendo como punta de lanza a Juan Antonio Gaeta,
a quien con toda la estructura baldista, operada por el propio exacalde y su secretario Karam trataron de imponerlo en un proceso priista interno, en el que el voto duro, liderado por Jesús Bustamante, principalmente, que no únicamente, lanzaron como su candidato al licenciado Juan Antonio López Alvarez, y al cual se unieron los también aspirantes Marco Antonio Luna y Alejandra González, y así lograron un triunfo, en la interna, derrota que los baldistas, hasta la fecha no digieren.
En replesalia adoptaron una actitud que rayaba en lo grosero y hasta en lo ilegal, faltándole el respeto a la dirigencia electa por mayoría de los priistas con derecho a voz y voto, toda un edición pudiéramos dedicar, si nos propusiéramos narrar la infinidades de desaires y groserías que el comité municipal del PRI sanluisino ha recibido desde el primer día del ejercicio de su periodo hasta la fecha.
Pero, resaltando la retención de las cuotas, que por estatutos, regidores y funcionarios están obligados a aportar a tesorería del tricolor local, y que la Tesorera Municipal, Guadalupe Meza retenía y depositaba en una cuenta especial, por instrucciones del Balde, para que éste finalmente, en el inicio de campaña, reconociera que ese millonario recurso, estimado en dos millones de pesos, él lo retuvo y destinó para gastos de campaña, la de él.
Cuando los estatutos del priismo, son claros y concluyentes, y establecen textualmente que ese recurso pertenece al instituto político, así lo fija el artículo 59 fracción segunda y el 60 fracción octava, inciso A, al establecer como obligatoriedad aportar el cinco por ciento del sueldo. Si no se cumple , establece una serie de sanciones, que pueden llegar hasta la perdida de afiliación.
Buscaron doblegar a la dirigencia cortándole el apoyo económico, por lo que el partido vivió bajo el tiempo del 25 Ayuntamiento en constante amenaza de suspensión de los servicios de energía eléctrica, teléfono, y que de hecho en varias ocasiones le han do cortados, y ya para que citar el pago de sueldos de su personal, por lo que en repetidas ocasiones tuvieron que recurrir a la generosidad del ingeniero Jesús Bustamante, para que esos bochornosas situaciones no se dieran y cuando ocurrían, se corrigieran de inmediato.
En tanto, la dirigencia del PRI Estatal y nacional, con conocimiento del abusivo y gangteril comportamiento de Balde y Karam, solo se dedicaban a contemplar, sin optar nunca por tomar cartas en el asunto.
La situación terminó por empezar a contaminarse mortalmente cuando al aproximarse el tiempo de hacer la política interna para empezar a promocionar a los posibles candidatos a puestos de elección popular, utilizaron su diaria y semanarios para emprender brutal y desconsiderada campaña de golpeteo y hasta rayar en pretensiones de aniquilamiento político, social y empresarial de quienes se atrevieran a manifestar interés por esas posiciones.
Así de manera abusiva lograron registrar como delgados con derecho a voto, todos los funcionarios del municipio, aun cuando no eran priistas, si asistían a las reuniones y realizaban activismo a favor de lo proyectos políticos baldistas, no obstante que cuando se les llegaba a pedir su cuota de cooperación al partido, se negaban argumentando que ellos no eran militantes del PRI, caso concreto regidor Pedro Higuera.
Con esa estructura y los recursos económicos del 25 Ayuntamiento hicieron gala de su capacidad de movilizar gente, para imponerse en las convenciones, de manera abusiva y aplastante, lo que terminó de romper la delicada relación del gangsteril grupo en control del Municipio con los líderes naturales y de facto del voto duro priista, entre ellos, Jesús Bustamante.
Y es que el regir los destinos de un municipio de la talla de San Luis R.C., que en el trienio ejerce un presupuesto del orden de los mil 600 millones de pesos, mas el control de una posición privilegiada para hacer negocios legales e ilegales al amparo del poder político y económico sanluisino.
Porque la gente común no tiene idea de la cantidad de dinero, relaciones empresariales y políticas, etc que se pueden hacer, desde el gobierno Municipal, al ser el Ayuntamiento una especie de embudo donde todo lo que viene a San Luis R.C. necesariamente llega a allí, particularmente a las oficinas de la Secretaría y la Presidencia.
Eso una autentica ´´mina de oro´´ es lo que verdaderamente estaba en juego y por lo que tanto el doctor Baldenebro le invirtió en ésta campaña, en su afán de retener ese poder, que permitió en menos de tres años, a él y sus hermanos hacerse de diversos negocios, al grado de competir fácilmente con otros empresarios de la talla de Víctor Salcido, Luis Carlos Valencia y Jesús Bustamante, además de tener el control de medios de comunicación impresos y electrónicos.
La soberbia y la arrogancia les hizo creer que con repartir despensas, obsequiar regalos granel, en sintesis lucrar con la miseria de los pobres, su administración municipal y en campaña electoral, ls garantizaría el triunfo, y de hecho así lo externaron con el lema ´´Ya estamos saboreando el triunfo´´.
Y tan sencillo que hubiera sido el impedir que se rompiera la unidad entre priistas, con sentarse a tomar un tasa de café, no con los miles de ciudadanos que integran el voto duro, hubiera bastado con tres de ellos y hasta con solo uno de ellos, correrles la atención, tomarlos en cuenta y negociar algunas posiciones, para aspirantes a posiciones o candidaturas, pero no, se llenaron de soberbia.
Lejos de buscar negociar se cerraron y los desaires se hicieron mas marcados, se retiraron del edificio del PRI, armaron su comité de campaña en un inmueble aparte, mataron la fiesta cívica, la soledad, la marginación, el arrogante desaire se percibía en el interior del edificio de la avenida Kino y calle Cuarta, nada que ver con lo que por éstas fechas se daba en otras campañas, por ejemplo con la de 1985, en que el candidato fue Sergio ´´Yeyo´´García, que mandó a su mamá y hermanos con música a llenar de alegría y fiesta popular cada día del proceso.
Y sin ponerse de acuerdo, al menos no formalmente, aun cuando si se platicaba, y cada quien manifestaba su inconformidad por el indigerible desaire, el grosero olvido, y cuando uno ya entrado en el tema externaba que pensaba solo votar de Gándara para arriba, y del Balde hacia abajo no, de tal manera, que consideraba votar hasta por el PAN, cposibilidad impensable en pasadas elecciones, ante tal disposición, el otro respondía...¡Pues yo también pienso hacer lo mismo...¡¡
El desaire, fue a tal grado que por primera vez, que en un proceso electoral, el dirigente del partido ha sido completamente olvidado, ni siquiera le corrieron la atención de mandarle un correo electrónico con la agenda diaria de sus candidatos. Ni esa atención le corrieron a quien representa a miles de priistas.
De tal manera que se repitió un fenómeno similar al que ocurrió en el 2003, en que el entonces candidato a alcalde, el MVZ Ramón Cid Lucero, no supo negociar con el voto duro, y en consecuencia, éste al sentirse desairado, le jugó la contra, cuando había condiciones sociales para obtener el triunfo.
Sin demeritar las excelentes cualidades del contendiente panista Leonardo Guillén Medina, la verdadera verdad es que buena parte de su triunfo electoral está basado en que el voto duro del PRI en ésta elección, o bien se abstuvo de votar, al menos para elegir al próximo alcalde, diputado local y el federal, o bien, de plano, ejercieron el voto de castigo, a favor del panista.
No me consta, pero apostaría que entre las filas baldistas, sobre todo entre aquellos que tenián la promesa de repetir como funcionarios o obtener un empleo en el siguiente Ayuntamiento, deben estar sumidos en un estado de desánimo, empero, entre aquellos que conforman el voto duro del PRI y eso si me consta, percibí un estado anímico, propio de aquel que en lugar de perder, ganó.
Y es que le asestaron una concluyente demostración al Balde sus aliados que la política es el arte de llegar a acuerdos, y que ellos detentan el voto, al interior del PRI, y con ellos pueden llevar al triunfo a cualesquiera, y sin el apoyo de ellos, a la derrota a cualesquiera.
Son alrededor de 15 mil votos, que en su mayoría, no quieren al Balde y su gavilla de gavillas.
Así, la del primero de julio próximo pasado, no fue una elección...¡Fue una lección....¡¡¡
P.D. después de la elección y los trámites de rigor para la entrega de la administración municipal al equipo de quien encabezará el próximo 26 Ayuntamiento de San Luis R.C. muy seguramente quienes estuvieron en la administración del Balde buscarán colocarse en el gobierno federal, con Enrique Peña Nieto, y creo que les va a costar mucho trabajo lograr su propósito, y será casi imposible para los fuereños...Así que lo mejor es que vayan pensando poner un changarrito, ejercer la carrera universitaria que les pagó el pueblo, en síntesis, ponerse a a trabajar.




















