JAVIER ARCADIA GALAVIZ
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Al margen de las irregularidades que se hayan suscitado durante el reciente proceso electoral, que aún no concluye, y después de que el Instituto Federal Electoral dio a conocer que el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, fue el que formalmente obtuvo la mayoría de votos en la competencia política por la Presidencia de la República, es a partir de ahí, cuando se vienen suscitando dos pronunciamientos por distintas vertientes en contra de los resultados electorales. Aunque dichos pronunciamientos esencialmente tengan objetivos comunes, sus impulsores, al menos en apariencia, carecen de vinculación alguna, por lo que cada uno de ellos se cree que actúan de manera independiente.
Cierto, un pronunciamiento contra los resultados electorales fue el de Andrés Manuel López Obrador, el ex candidato presidencial de la izquierda, ya que inmediatamente los impugnó desde el punto de vista exclusivamente jurídico, al haber interpuesto para ello el recurso legal correspondiente que procede para esos casos, tal como lo prevé la ley electoral, y con el propósito de intentar invalidar una elección presidencial que favorece, hasta el día hoy, a Enrique Peña Nieto.
El otro pronunciamiento de protesta, también en contra de la elección presidencial, es el impulsado por el movimiento ciudadano autodenominado #Yo Soy 132. Nada más que las inconformidades aquí son de otra naturaleza, toda vez que consisten, básicamente, en continúas manifestaciones, marchas, mítines y declaraciones de desaprobación hacía esa elección presidencial. Ello se debe porque #Yo Soy 132 considera, desde su perspectiva, que la elección de Peña Nieto, tan solo significa una imposición en razón, fundamentalmente, de los gastos excesivos y también de una supuesta compra de votos.
Ante todo ello y hasta ahora, creo que resulta muy claro que Andrés Manuel nada más ha ejercido su derecho a inconformarse por la vía jurídica, al impugnar formalmente una elección que presuntamente está plagada de irregularidades, en apariencia bajo el mismo argumento, compra de votos y excesos de gastos de campaña a favor de Enrique Peña Nieto. Circunstancia jurídica que en su momento habrá de ser el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación el que, al respecto, tendrá la última palabra, cuando resuelva si hubo o no las irregularidades que se señalan, y de haber existido las mismas, estimar si éstas son o no suficientes como para invalidar la elección presidencial que se pide a través del medio de impugnación interpuesto.
Cuestión muy distinta a esa vía jurídica emprendida por AMLO, resultan ser las diversas movilizaciones anti Peña Nieto, llevadas a cabo de forma persistente por el #Yo Soy 132. Eventos que vienen suscitándose, como todos lo sabemos, a partir de cuando tiene lugar el incidente en la Universidad Iberoamericana con motivo de la presencia del entonces candidato priista, Enrique Peña Nieto. Luego, por parte de este movimiento ciudadano, vendrían diversos actos de protesta, inclusive durante el día de la Jornada electoral, como también los realizados después de la elección del 1 de julio.
De estas protestas poselectorales, la más significativa seguro que habrá de ser la que se llevó a cabo el domingo pasado en San Salvador Atenco, dizque dentro del marco de una Convención Nacional. Lugar en el que #Yo Soy 132, radicalizó notoriamente su posicionamiento de protesta, al anunciar un programa de movilizaciones que van desde el no permitir la imposición de Peña Nieto, bloqueo de carreteras y hasta la toma de las instalaciones de televisa.
Esto se menciona, porque tal pareciera que los adversarios de AMLO valoran la posibilidad de responsabilizarlo de todo aquello que llegue a suceder con motivo de la movilidad de #Yo Soy 132.
Es así que, seguro a ello se debe de que con insistencia se ha mencionado de que López Obrador representa la mano que mece la cuna del #Yo Soy 132, es decir, se ha dicho que él está atrás de ellos. Acusación que ha de resultar ser falsa, ya que en el fondo se ha de pretender únicamente inhibir todo tipo de protestas que vayan en contra de la elección presidencial, que por cierto no cesan, y que en cambio se acrecentarían, si es que este inédito movimiento ciudadano lleva a cabo lo que ha anunciado en San Salvador Atenco.
Sin embargo, en momentos críticos seguro que ambos impugnantes se brindarán solidaridad mutua, aún cuando por el momento vayan juntos pero uno revueltos en contra de una elección presidencial, que mientras no llegue su desenlace final, seguirá generando inquietud y expectación.
Pálida tinta: Demoledora la respuesta que Andrés Manuel López Obrador hizo al diario español el País, al decirle que se quiten tendencias colonialistas y al recomendarle que mejor hagan periodismo autocritico por la situación que actualmente vive España. Ello se debió a que este rotativo lo califico de lastre de izquierda. Como quien dice, a una acción hubo una reacción, de la misma magnitud, pero de sentido contrario.




















