Hasta hace dos o tres días todo marchaba de manera perfecta para él, con un paso sólido y firme en su ascendente trayectoria política. Claro que sí, porque en distintas ocasiones ha hecho sentir sus grandes cualidades del político joven, brillante e inteligente, que sin titubeos y con determinación alcanza lo que se propone, y que, además, demuestra que generalmente tiene la seguridad y el acierto de saber elegir el camino correcto que al final le conduce a la meta deseada.
Líder carismático, indudablemente que lo es, importante atributo con el que en distintas ocasiones también ha dejado ver su enorme capacidad para atraer y movilizar a los grandes contingentes de seguidores que convencidos asisten a sus actos políticos para apoyarlo con entusiasmo. Hábil para formar y mantener unido a su equipo de colaboradores cercanos, con el que lógicamente ha logrado sus destacados triunfos electorales.
Sí, la referencia es a Mauricio Toledo, miembro distinguido del PRD y activista sobresaliente de la corriente Nueva Izquierda de los Chuchos, quien al mismo tiempo es el actual Jefe Delegacional de Coyoacán, pero que hoy, en razón del ejercicio de sus funciones en este cargo, se encuentra inmerso en un grave señalamiento de corrupción.
En efecto, se le acusa de conductas indebidas y delicadas, y aun cuando esta noticia ya es ampliamente del dominio público, vale recalcar que el abogado de Gazi Nacif, Rodolfo Reus, ya no aguantó más y explotó contra Mauricio Toledo, al declarar a los medios que éste lo extorsionaba. Según los mensajes o conversaciones registradas en el Black Berry, el Jefe Delegacional no contento con ochocientos mil pesos que se supone había recibido, exigió otra cantidad igual para no clausurar una obra de departamentos que Gazi Nacif construye en la calle de Céfiro en la colonia Insurgentes Cuicuilco, de esta Ciudad de México.
Desde luego que estos actos de corrupción, de llegarse a comprobar su veracidad, jamás deben de tolerarse, vengan de donde vengan.
El asunto se pondría color de hormiga, ya que la extorsión viene a constituir un grave delito, lo que significa que de acreditarse que el Jefe Delegacional si incurrió verdaderamente en la perpetración de citado hecho ominoso, tendrá que enfrentar las consecuencias jurídicas, como pudiera ser que la Asamblea Legislativa del Distrito Federal eventualmente le llegase a decretar la inmediata destitución en el cargo que ocupa.
Sin embargo, si él se siente tan seguro de no haber cometido nada indebido, y si es congruente con la situación, pues entonces lo menos que deberá hacer es pedir una licencia para retirarse temporalmente de la Jefatura Delegacional, y así enfrentar la acusación que de manera directa se le hace, y si con ello demuestra la falsedad de la infame imputación, implicará la reivindicación de su imagen pública, misma que quedaría tan limpia como el agua cristalina y sin mancha alguna. Es más, hasta tendría cuerda para emprender una demanda por daño moral en contra del atrevido que osó poner en entredicho su honestidad.
Bueno, pero por lo pronto, cabe recordar que en la época de Andrés Manuel López Obrador, Carlos Imaz, siendo Jefe Delegacional por Tlalpan, cayó estrepitosamente por menos. Con Marcelo Ebrard, de forma fulminante dejó el cargo de Jefe Delegacional de Gustavo A. Madero, Francisco Chiguil Figueroa, aunque éste por negligencia y torpeza en el manejo de un operativo del caso New´s Divine. Ahora, con el Doctor Miguel Ángel Mancera, sería lamentable que su primera baja fuera por corrupción, dado el aparente traspié de Mauricio Toledo, y menos sí se le llegara a quedar el apodo del Delegado precioso, ello en razón de que el lío en que se encuentra metido viene precisamente de los Nacif, quien uno de ellos, no se olvida, causó el momento escandaloso del infausto “Gober precioso” de Puebla. Lo veremos.
Pálida tinta: Cayó la poderosa y la que se decía intocable, Elba Esther Gordillo. Ya volveremos a tratar este tema, y en estas circunstancias nada más queda señalar que cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar. Seguro que a muchos que andan por ahí impunes les quedará este saquito… Nomás falta que este año la presea que otorga la Asamblea Legislativa del Distrito Federal a ciudadanos distinguidos, la llame “la niño verde”. Esto porque tal parece que se le otorgará al policía que con mucho valor remitió al torito precisamente al niño verde, y que supuestamente el mérito radica en que no se dejó intimidar por el influyente senador, Jorge Emilio González, mejor conocido con ese mote. Pero aquí lo curioso sería que la ALDF lo invitara a presenciar esa ceremonia, ello en razón de que es legislador, y en esa virtud se justificaría su asistencia, claro, si el niño verde no tiene vergüenza. ¿Asistirá? Lo veremos.




















