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Editorial: Huelga en el ITSPP. Y los estudiantes?

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La ley protege los derechos laborales de los trabajadores, y la ley establece los alcances de las empresas para preservar la fuente de trabajo o evitar desequilibros en los factores de la producción. En ambos casos existe una protección real, la ley establece la relación obrero patronal mediante el establecimiento de contratos individuales o colectivos si se trata de organizaciones sindicales.

Pero saben que?. En el caso de una institución de educación no hay ley que proteja al estudiante, función sustancial de toda institución que se dedica al proceso de enseñanza aprendizaje y a la formación de cuadros técnico científicos y sociales que apoyen el desarrollo mediante la transformación productiva tanto de la ciencia, la tecnología, las artes y el pensamiento social.

Mencionamos esto en virtud que el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Puerto Peñasco seguramente será paralizado por la huelga del personal académico de la institución, el cual busca firmar un contrato colectivo de trabajo y la estabilidad y permanencia del empleo.

La huelga esta dentro de la ley, es un derecho de los trabajadores que se supone es el último recurso en una negociación sin resultados.

Exactamente eso pasa en el ITSPP, desconocemos las peticiones contractuales de los profesores y desconocemos los ofrecimientos de las autoridades de la institución, pero lo que si sabemos es el absoluto menosprecio a las familias de Puerto Peñasco, de Sonoyta y otras ciudades de la región que tienen a sus hijos estudiando y que están en riego de perder el semestre si estalla la huelga.

Acusamos la falta de interés en buscar una solución de las dos partes, de las autoridades y de los profesores, en un ejercicio de soberbia, de irracionalidad en donde se impuso el “me das lo que pido o habrá huelga y de haz lo que quieras no te doy nada”.

No podremos estar de acuerdo con esta incapacidad demostrada por las partes y menos cuando este proceso se da cuando falta un mes para que termine el semestre y que inicien las inscripciones para el próximo periodo escolar.

Hoy en el país hay un ejemplo de civilidad con el Pacto por México en el cual comparten decisiones partidos políticos que son antagónicos y resulta que aquí en Peñasco en una institución de educación Superior sus autoridades y profesores no son capaces de sentarse y en un dialogo racional lograr un acuerdo en el que se respeten los derechos laborales y los límites que impone la reglamentación educativa, sin que esto implique entreguismo o chantaje.

No se vale que el futuro de los estudiantes esté en medio de posturas irreconciliables o de intereses que vayan mas allá del estricto marco que impone la ley.

Y no se vale jalarle la cola al león y pensar que no hay consecuencias, deben recordar que ya sucedió una vez en la Universidad de Baja California en la cual por decisión popular los huelguistas fueron expulsados.  No le jalen la cola al pueblo, siempre hay consecuencias.

No se vale que la ley no proteja a los estudiantes.

 

 

El Don de ser maestro

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Tomada de nuestro archivo. se reproduce en honor del autor el maestro y poeta, periodista fundador del periódico El Heraldo de Tuxpan (Nayarit). Teodoro Araiza Barrón y de todos los maestros auténticos del mundo y en especial a los de nuestra región.

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Zedillo y Acteal: leve esperanza de esclarecimiento

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El pasado miércoles, un juzgado de distrito en materia administrativa concedió un amparo para efectos a familiares de víctimas de la masacre de Acteal, quienes impugnaron las gestiones realizadas por la embajada de México en Estados Unidos con el propósito de solicitar inmunidad para el ex presidente Ernesto Zedillo, denunciado en una corte de Connecticut por su responsabilidad en la referida matanza.

De acuerdo con el fallo judicial, la solicitud de inmunidad para el ex mandatario por parte de la legación diplomática del gobierno mexicano resulta violatoria de la Constitución, en la medida en que fue formulada por un funcionario –el embajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán– carente de atribuciones legales para ese efecto, así como de tratados internacionales en materia de derechos humanos. Si la referida petición de inmunidad por parte del gobierno calderonista fue parte de una vieja cadena de encubrimiento que persiste sexenio tras sexenio, el desaseo con que tales gestiones se desarrollaron sugiere un desorden y un descontrol de importancia mayúscula entre las legaciones diplomáticas de nuestro país y el gobierno mexicano, y sería necesario que tal desorden fuera esclarecido a partir de este caso y además de que deberían fincarse las responsabilidades correspondientes.

Adicionalmente a la confirmación del carácter improcedente e ilegal de la solicitud de inmunidad para Ernesto Zedillo –porque la mencionada inmunidad presidencial expiró, en todo caso, el 30 de noviembre de 2000– el otorgamiento del amparo abre una rendija para la reactivación del proceso emprendido en contra del ahora académico de Yale en una corte de Hartford, Connecticut, y por esa vía, para el esclarecimiento de la responsabilidad legal –la política y la moral son innegables– del ex mandatario en el episodio en que murieron 45 indígenas tzotziles pertenecientes a la organización Las Abejas.

Sin desconocer que la referida acusación ha sido cuestionada en sus motivaciones por un sector importante de las víctimas –concretamente, la organización Las Abejas y su entorno social de apoyo– la continuación de dicho proceso se presenta como una de las contadas vías para comenzar a destrabar la escandalosa impunidad que ha prevalecido en torno al caso en estos tres lustros, y para confirmar o desestimar las acusaciones por crímenes de lesa humanidad que desde 1997 persiguen al ex mandatario y a varios de sus colaboradores.

Tal perspectiva es particularmente necesaria en el momento presente, cuando la impunidad de que han gozado los autores intelectuales de la masacre se ha extendido al ámbito de los autores materiales –tras su liberación a instancias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en agosto de 2009–, y en la medida en que no parecen haber voluntad para el esclarecimiento de esos crímenes por parte de las instancias nacionales de procuración e impartición de justicia.

Hasta ahora, la estrategia tanto de Zedillo como de su defensa ha consistido en eludir toda discusión sustantiva por la responsabilidad en el caso Acteal: mientras que el primero ha rechazado pronunciarse alguno sobre el tema para no responder a calumnias, la segunda se ha escudado en alegatos impresentables, como la solicitud de inmunidad para el mandatario a fin de evitar la continuación del proceso en su contra. Paradójicamente, tales actitudes han reforzado la percepción pública sobre la responsabilidad del sucesor de Carlos Salinas en la masacre de Acteal.

Lo que nadie, ni Zedillo ni sus abogados ni el gobierno mexicano han podido negar es que la masacre de Acteal ocurrió con el telón de fondo de una estrategia contrainsurgente en contra de bases de apoyo zapatistas, debidamente documentada en informes de la Fiscalía Especializada para el Caso Acteal, y en papeles desclasificados de la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos. Tales elementos habrían tenido que derivar en su momento en una investigación seria y profunda por parte de las autoridades nacionales y es necesario, ante la inoperancia de éstas, que el caso sea ventilado y abordado, así sea en el ámbito de la justicia internacional.

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